Fiel a su estilo. Respetando su historia y con el sello que lo caracteriza, El Niuppi debutó acompañado de una derrota en un nuevo torneo del ex alumnos.
Desfilan los apellidos. Los nombres y los jugadores cambian. Sin embargo, la amargura permanece intacta.
Allí, inmaculada e impreganda en los pasillos del club, se encuentra la frialdad del equipo. En cada esquina, en cada rinconcito de la Institución se encuentran, recubiertos de polvo, el alma y el espiritu del equipo: ser amargo.
El dejar casi todo. Esa es la ley primera.
¿Qué diría un Carrera, un Dulbecco o un Cassini?
Lejos está El Niuppi de sus viejas epopyeas, de sus antiguas conquistas y de sus mejores recuerdos.
Memorias. Apenas visiones de lo que en un momento fue y lo que nunca volverá a ser.
Aunque de sí mismo depende. Queda en la propia pluma del club volver a escribir sus mejores páginas en la historia del fútbol mundial. Aquellas que se leen en voz alta y con el corazón en la garganta. Aquellas que pasan de generación en generación. Aquellas que vale la pena haberlas vivido.
Sin embargo, mientras tanto...
Ninguno se salva. Ninguno queda al margen.
lunes, 12 de agosto de 2013
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