A su vez, en los patios del colegio, se comenzó a cultivar tanto admiración y cariño como odio y envidia hacia este nuevo equipo. Por lo que un día apareció una pelota, los pibes jugaron un rato largo entre ellos y al final surgió la idea:
¿Y si nos anotamos en el interno?
Tras varias idas y venidas se eligió El Niuppi como nombre ya que mientras tanto se transmitía por televisión la serie de capitán tsubasa, dibujo animado visto anteriormente por los integrantes del equipo.
Las bandas naranjas
En una noche de carnaval que estaba llegando a su fin, un viejo carro se asomó en busca de un descanso. De la parte de atrás del carro colgaban desprolijamente unas cintas naranjas de seda. Un quinteto de pibes decidió robarlas como una de sus tantas travesuras. Esta acción tenía un motivo: adosarle un detalle de color a la camiseta azul que hasta ese momento identificaba a El Niuppi.
Primero las pusieron a los costados y después las prendieron con alfileres. La aceptación fue generalizada.
Aquel carrero, seguramente, nunca supo que sin querer había contribuido para alumbrar una de las camisetas más famosas de todo el mundo.
Nuevas caras, nuevas camisetas
A partir de la fundación y hasta el día de hoy, todos fueron saltos, movimientos pensados o impulsos irracionales. Igualmente, cabe destacar que los cimientos de la casa siguen en orden y seguirán así debido a los albañiles fundadores. Para enriquecer al equipo se le abrió las puertas a gente querida que tendrá una copia de las llaves para siempre.
De las mismas chombas del colegio a las actuales de color bordo y verde. Un nuevo diseño esta en camino y falta poco para que los colores clásicos vistan nuevamente a los jugadores.
Huellas en el Exa
Los primeros pasos en este torneo fueron en falso. Un grupo de primera ronda de UEFA muy complicado le dio la bienvenida al Niuppi que finalizó dicha competencia en el puesto 56º.
Ya de lleno en el Apertura la historia fue otra. A fines del 2008 el equipo consiguió el ascenso a la Primera D tras vencer en el repechaje por 5 a 3 a Timao.
Desde aquí en más…
solamente el tiempo podrá seguir escribiendo la historia de El Niuppi.
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